

Fin de los barracones penitenciarios
Con gran acierto, la Conselleria de Justícia de Catalunya apuesta por el cierre de los módulos prefabricados en las prisiones. Se trata de una Valiente decisión que amortiza más de 400 plazas precarias y aclara el modelo penitenciario, tanto de los centros ordinarios de cumplimiento como de los de medio abierto
Mariam BatalleR
Con paso firme y trabajo discreto, el equipo que lidera la Consellera Lourdes Ciuró ha rediseñado de manera efectiva el modelo penitenciario catalán: el último movimiento ha consistido en el cierre de los módulos prefabricados, muchos de los cuales fueron abiertos para las Olimpiadas de 1992 y han prestado 30 años de servicio, mucho más tiempo del que inicialmente estaba previsto para ellos.
Esta mejora de las condiciones de habitabilidad y de vida más dignas de cumplimiento supone un antes y un después en el ejercicio de las competencias en materia penitenciaria. La disminución actual de la población penitenciaria hasta mínimos que no se alcanzaban desde hace casi 20 años ha permitido el cierre de numerosas plazas prefabricadas y con poco aislamiento climático en un momento especialmente sensible. Además, el deterioro de estas instalaciones a causa del uso intensivo más allá de su vida útil se presentaba como un problema para la seguridad de los usuarios, así como de costes de mantenimiento.
Los módulos que en breve serán clausurados son los que siguen: el medio semiabierto de Quatre Camins y Brians 1, así como el módulo residencial 5 de este último establecimiento penitenciario. Tanto el semiabierto del Centro de la Roca del Vallès, como el MR-5 de Brians 1 eran “módulos olímpicos”. Por su parte, la UMS de Brians 1 se abrió en 2005, a fin de dar salida al incremento de terceros grados. Son unidades que han sido especialmente útiles y han prestado un gran servicio, pero cuyo mantenimiento ya no era necesario tras la apertura de nuevos centros en los últimos años y la reducción de la población interna.
El compromiso del Departament de Justícia con la modernización de las infraestructuras penitenciarias es una realidad incluso en un momento tan complejo a nivel presupuestario como el actual. Entre otros proyectos, destaca la construcción de una cocina moderna para Brians 1 y la ampliación de la escuela. También se han licitado proyectos para instalar placas fotovoltaicas en los centros penitenciarios y para mejorar la formación profesional de los internos. En menos de un año, se ha alcanzado un modelo penitenciario más eficiente y sería deseable que se siguiera esta dirección progresista hacia la apertura de las prisiones al medio externo: es posible mantener el incremento de terceros grados que se otorgaron por cuestiones sanitarias durante la crisis de la Covid-19. Nunca antes se había alcanzado una ratio de internos clasificados en tercer grado tan elevada, hasta un 25%, siendo un hito cuyo mantenimiento es a todas luces deseable.
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