Un extranjero condenado a prisión en España puede ver esa pena sustituida por su expulsión del país. Lo regula el artículo 89 del Código Penal. Para algunas personas es una salida: evitan entrar en prisión o salen antes. Para otras es un desastre: han construido su vida aquí, tienen pareja, hijos, trabajo, y la expulsión lo rompe todo.
Son dos situaciones opuestas. Y en la misma sala, ante el mismo juez, con el mismo artículo. Por eso no existe una respuesta única. Hay clientes que nos piden que solicitemos la expulsión. Y hay clientes que nos piden justo lo contrario: que la eviten. Las dos peticiones son legítimas. Las dos requieren estrategia.
La expulsión no borra la condena y arrastra un coste muy concreto: una prohibición de regresar a España durante un plazo de entre cinco y diez años. En Bataller Abogados llevamos más de 25 años trabajando en la frontera entre el derecho penal y el derecho de extranjería.
